Febrero 17, 2010

Sagrado, mis calzones

Categoría: fotografía, plástica, reflexión — Tags: , , , , , , , mutatismutandis - 1:39 pm

El Evangelio según Bayona. Una de las imágenes censuradas.

 

 

“No entiendo que quieran matarme por una exposición”.

 

 

Es sabido que el ego de un artista a veces no le permite comprender las críticas negativas sobre su obra. Pero las que ha recibido el fotógrafo español Fernando Bayona no requieren humildad ni tienen mucho rollo intelectual. Son reseñas del tipo: “Mira a un lado y otro cuando vayas por la calle porque te vamos a reventar la cabeza”. El crítico en cuestión firma como Skinhead de Granada. Así que, como ya se ha citado líneas arriba, a estas alturas Bayona no entiende nada.

 

 

Su exposición fotográfica titulada Circus Christi e, inaugurada el 11 de febrero en la Universidad de Granada, acaba de ser clausurada. Las imágenes censuradas de Bayona relatan la historia de una María que no es virgen, sino una prostituta de carretera; de su marido, un camello que vendría a ser José; y del hijo de ambos, un muchacho llamado Cristo que a pesar de ser gay, se inicia sexualmente con una tal María Magdalena.

 

 

El Cristo gay que ha sido censurado.

 

 

La universidad decidió dar por terminada la exposición afirmando no poder garantizar la integridad de la misma, y lamentando que “se hayan sentido heridos los sentimientos y las convicciones de un elevado número de personas”.

 

 

Es cierto que, según El País, diversos colectivos sociales habían mostrado su repulsa por el contenido de la muestra desde su inicio (el improvisado crítico Skinhead quizás esté entre ellas). Pero también es verdad que hasta la fecha de su cierre, la exposición sólo ha contado con 38 visitantes. Es de suponer que la mayoría de los que se han quejado (ese “elevado número de personas”) ni siquiera han visto la muestra. Por ende, no sabe por qué ni cómo se han herido sus convicciones.

 

 

Puede pensarse en mera provocación cuando un artista monta una obra de este tipo, donde símbolos religiosos son manipulados en maneras que seguro llamará a controversia. En este caso, el español admite que “sabía que todo esto podía tener una importante repercusión, pero no esperaba que llegase a este extremo”. Y niega que lo suyo sea una bravata: “Yo no busco la polémica. Ni la he buscado antes ni ahora. Para realizar esta serie me he basado en una historia pero nunca he dicho que esta sea la historia de Jesús”.

 

 

Pues así haya buscado o no generar controversia, lo cierto es que se pueden discutir varios puntos: la gente se ha indignado por una muestra que no ha visto y, sin verla, ha pedido su cierre; la universidad, cuya función debería ser la exposición de diversidad de puntos de vista, la ha cerrado; quienes se han molestado al punto que amenazan con violencia física, o no han entendido bien el mensaje o Jesucristo ha perdido sus dotes de orador.

 

 

Todo este lío me recordó inmediatamente al que se generó en torno a la exposición de la escultora peruana Cristina Planas, la de los santos pop que muchos creyentes de San Isidro no quisieron ni ver antes de pedir y lograr su clausura anticipada. También a la censura que se pretendía en el Británico luego de que su directora se escandalizara, entre otras escenas, con el cura pedófilo de la obra de teatro Respira, de Eduardo Adrianzén. Como si escenas como esa no provinieran, lamentablemente, de la realidad. Como si esa realidad –la que está fuera del escenario- no fuese la que en verdad debería escandalizar y promover una acción drástica.

 

 

¿Enfrentamiento de arte y religión?

¿Enfrentamiento de arte y religión? Obra criticada por la Embajada de Israel en ARCO Madrid.

 

Pero no sólo es el cristianismo motivo de incomprensiones artísticas. Ahora mismo, con la Feria de Arte Contemporáneo ARCO, a punto de inaugurarse en Madrid, el Estado de Israel se ha quejado formalmente a través de su embajada de algunas de las piezas del español Fernando Merino. Reproduzco parte del comunicado, aparecido también en El País: “El conjunto de las obras de Eugenio Merino expuestas en ARCO incluyen elementos ofensivos para judíos, israelíes y, seguramente, para otros. Valores como la libertad de expresión o la libertad artística sirven en ocasiones de simple disfraz de prejuicios, de estereotipos o de la mera provocación por la provocación. Un mensaje ofensivo no deja de ser hiriente por pretender ser una obra artística”.

 

Obra criticada por Israel.

Otra de las obras criticadas por Israel.

 

 

 

Eso es cierto. El arte, por ser arte, no deja de doler. Pero vale preguntarse si es función del arte preocuparse por nuestros sentimientos.

 

 

Yo creo que no. La verdad me ha pasado mucho eso de sentirme herida o indignada ante ciertos puntos de vista; pero sé muy bien que, en tanto no inflijan un daño físico y tangible, las opiniones pueden ser todo lo contrarias y controversiales que se quiera.

 

 

Además, si un prejuicio existe, qué mejor que exponerlo y discutirlo. Es la única forma de entenderlo, y con suerte, eliminarlo.

 

Finalmente, otra manifestación artística que desencadenó, desde las páginas del New York Times, indignación, polémica mundial y también amenazas de muerte:

 

Caricatura de Mahoma del NYTimes.

Caricatura de Mahoma del NYTimes.

 

Febrero 4, 2010

Entrevista a Claudia Llosa

Categoría: cine, personaje — Tags: , , , mutatismutandis - 11:52 am

Revista Caretas

Fuente: Revista Caretas

Días antes decía mantener los pies sobre la tierra. Pero la noche anterior al 2 de febrero, una ligera fiebre confirmaba los nervios que habría de sentir metida en su casa, pegada y pendiente de las noticias, hasta que se confirmó aquello que no se había dejado creer por completo: La teta asustada estaba nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera. Honor que lleva por primera vez un filme peruano.

Conversé con Claudia Llosa en Barcelona poquito antes de que se supiera. Y el mismo día, cuando ya todo el mundo le reventaba el teléfono, aún pudo ponerse al teléfono 5 minutos para decir que seguía “en shock”, que estaba “alucinada”, y que no había tenido tiempo para “digerir la noticia”. Es más, la merecida celebración con su equipo deberá postergarse hasta el viernes 5, porque hay que trabajar. Y mucho. A partir de ahora, dependerá de los recursos que se reúnan para definir qué miembros de la producción asistirán a la ceremonia, a realizarse el 7 de marzo. Un mes nada más.

Pero bueno, días antes sí le pude robar algún tiempo para conversar sobre lo que entonces era la posibilidad de la nominación, sobre sus próximos proyectos, y también sobre una faceta recién estrenada, la de madre. El bebe de Claudia (ese que en prensa se apodó como “Osito”, en referencia al premio de la Berlinale con el que también se hizo La teta…) tiene apenas dos meses; tiempo suficiente para que el joven instinto maternal de la realizadora se asegure de mantenerlo alejado del ajetreo mediático que supone el alcance de su película. Ella fue súper cuidadosa al tocar el tema de la maternidad, pero aún se animó a compartir ciertas cosas sobre la nueva experiencia:

Yo siempre estuve en la posición de Fausta, siempre; nunca me puse en la posición de Perpetua, la madre, no me preguntes por qué. Mientras escribía la historia, yo era la niña que no quiere perder a su mamá. Hasta que he tenido a mi hijo. Ahí he visto mi película desde los ojos de Perpetua. Y casi me he muerto del susto.

“Esta idea de ser tú el eje del mal que se le transmite a tu hijo es muy fuerte. Qué carga. Fue chocante descubrir este otro lado, la posición de la madre”, continúa.

Sobre los temas que tocan sus películas también se conversó, incluso se animó a comentar sobre las voces críticas (muchas de ellas, de la blogósfera peruana) que encontraban racismo en su visión y tratamiento: “No me veo reflejada en esas críticas, pero intento permitir que ese diálogo que sale de algún lado, que necesita ser escupido, encuentre su vía, y si es a través de mi película pues en buena hora, ¿sabes? Pero creo que también necesitamos que esas voces dejen de ser anónimas, que sean voces firmadas: si tú crees eso fírmalo, pregúntame, no tengo ningún problema en dialogar”.

En fin, hablamos sobre el Museo de la Memoria, sobre la propia experiencia de Claudia en los años de violencia interna (cuando ella era una adolescente que quería salir de juerga, y el toque de queda se lo impedía), sobre su próximo proyecto en el que ya no trabajará con Magaly Solier, sobre la plata que invirtió Promperú y que permitió hacer la campaña en Los Ángeles, EE.UU… La entrevista íntegra está aquí.

Mientras tanto, habrá que prepararse más que nunca para el Oscar de este año, que es el 7 de marzo. Sólo faltará Pepe Ludmir para que la ceremonia sea perfecta.

Enero 15, 2010

El (otro) Sr. Miyagui

Categoría: personaje, plástica — Tags: , , , , mutatismutandis - 11:58 am

 

arteporlamemoria.files.wordpress.com

Fuente: arteporlamemoria.files.wordpress.com

 

No digo que el artista comprometido sea más o mejor que aquel que sigue una investigación personal y quizás ajena. No lo digo porque no lo creo. Pero sí me parece valioso ese registro de una historia compartida que queda en lienzo, fotografía, video o el soporte que sea. Uno puede estar de acuerdo o no con la visión del artista en cuestión, pero las imágenes están ahí para pensar, comparar o disentir. Y eso es lo importante.

 

Jorge Miyagui (Lima, 1978), por ejemplo, no se encierra en su taller a pintar. O no sin antes mirar, sentir y reconocer la sociedad que le rodea y ampara.

 

Metido en actividades como La Brigada Muralista o el Foro de la Cultura Solidaria, además de ser un fijo de ese oscuro y quemante antro de la creación conocido como El Averno, Miyagui fue identificado como miembro de lo que se denominó como contracultura peruana.

 

Por eso, y a propósito de su nueva muestra titulada Miyagui: Alerta/Amor, va esta conversación con el pintor.

 

“Mi intención, más que revisar la historia nacional, ha sido reflexionar sobre algunos procesos sociales que resultaron siendo significativos para mí: la migración de mis abuelos desde Okinawa, la migración andina a la ciudad de Lima, los años de violencia política que marcaron mi niñez. Entonces aparecen personajes como la anime japonés vestida con traje de saya andina, aparece María Elena Moyano o Mama Angélica….”

 

 

  

-¿Cuál es la importancia de la imagen en la creación de una memoria colectiva?

Lamentablemente el texto escrito sigue siendo la forma más legitimada y hegemónica para transmitir los conocimientos, dejar testimonios y construir memorias. Deberíamos considerar también que buena parte de nuestra historia, nuestros mitos y nuestras tradiciones se han transmitido de manera visual y oral. Somos un país pluri-cultural y multilingüe que produce artefactos culturales que desde lo visual, lo escénico, lo musical dan también cuenta del pasado reciente, aportando testimonios de lo vivido y disputando a la vez una memoria digna. 

 

 

-¿Qué opinas sobre la construcción del Museo de la Memoria?

Es un tema difícil. Lo primero es señalar lo urgente que es tener espacios como este para que los peruanos podamos mirarnos en el espejo de nuestra historia reciente, por más doloroso que esto resulte. Sólo enfrentándonos a los hechos más terribles que produjo nuestra sociedad y comprendiéndolos es que podemos sentar las bases para que no se vuelvan a repetir.

   

En segundo lugar, creo que existe una contradicción evidente cuando por un lado el gobierno respalda el museo y por el otro lado cierra el Consejo de Reparaciones, además dando declaraciones, a través de algunos ministros, en contra del museo y difamando el proceso de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, cuyo informe es un documento fundamental para acercarnos a los años de la violencia política.  

 

-¿Qué significa para nuestra historia como país la condena de 25 años a Fujimori?  

Creo que hemos sentado un precedente y dado un ejemplo que trasciende nuestras fronteras: un proceso limpio, justo y con una sentencia sin atenuantes que ha sido ratificada. Fujimori es responsable de las matanzas. Lamentablemente creo que mucha de la gente que lo apoya y defiende, no cree que sea inocente, sino que piensan en el fondo que está bien o que no importa matar gente ilegalmente, si con esas muertes vamos a tener una supuesta paz social. Como se afirma en una de las conclusiones del Informe de la CVR: están dispuestos a pagar el costo social de las soluciones rápidas, mientras los que paguen no sean ellos.

 

  

-¿Qué es la contracultura peruana, ahora?

No creo que haya un consenso en este tema pero me parece que si la esencia de las contraculturas se ubica en su criticidad hacia los aspectos más regresivos de las culturas oficiales, me gusta pensar que muchas de las experiencias de colectivismo y autogestión (Foro de la Cultura Solidaria, Centro Cultural El Averno, festivales de teatro comunales, etc.) que se dan fuera de los circuitos establecidos y legitimados para consumir arte entran cómodamente bajo esta categoría.  

 

 

En el nuevo local de la Fundación Euroidiomas, calle Libertad 130, Miraflores.

Hasta el 16 de febrero.

El autor tiene una web: www.jorgemiyagui.com y también un blog: jorgemiyagui.blogspot.com.   

 

Enero 10, 2010

Morir tu muerte

Categoría: cine, publicaciones, reflexión — Tags: , , , mutatismutandis - 3:07 pm

 

"Suicide Club", gore japonés del 2002.

"Suicide Club", gore japonés del 2002.

 

¿Qué empuja a alguien, digamos a alguien joven, hermoso, talentoso, a abandonar de un salto la vida? Que si lo tiene todo, dirá uno. Pero esta vida es tan complicada que juventud, belleza o talento, se sabe, no garantizan eso tan difícil de asir que es la felicidad. Y entonces, hay quienes deciden soltarse. ¿Acaso se puede eso juzgar? La tristeza, creo yo, a veces puede ser la enfermedad más terminal.

 

 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente un millón de personas fallece por suicidio en el mundo, y el número de tentativas suicidas es unas 10 a 20 veces mayor.

 

Cuando yo pensaba en matarme no le daba muchas vueltas a la forma, ni al dolor. Más que nada me concentraba en el velorio, y en las lágrimas de todos aquellos que se sentirían culpables por siempre de mi decisión: mi mamá por castigarme, mi hermana por ser jodida, etc. Ok, estoy hablando de cuando era niña. Pero la verdad es que a veces aún descubro una vocecita llorosa (mi vocecita llorosa) hablando desde algún rincón de mi cabeza para susurrar, ante alguna injusticia: Ya van a ver todos cuando me muera.

Suicidio ilustrado. Risas culposas con "The book of bunny suicides" (de Andy Riley, 2003).

Suicidio ilustrado. Risas culposas con "The book of bunny suicides" (de Andy Riley, 2003).

 

 

Porque la muerte, claro, sólo es un castigo para quien se queda vivo.

 

 

Harto ya de tu trabajo quebrado, de tu esposa aburrida, de tu pelo que se cae, de tu casa, de tu vecino, en fin, harto ya de tu vida, decides acabarla. Agarras la pistola y para no desgraciar con sesos y sangre la cocina (educación ante todo), te largas a un cobertizo para apretar el gatillo en paz. Bueno, vas hasta allá sólo para encontrarte con que te madrugaron: otro tipo se encuentra ya en el lugar, preparando la soga que se piensa echar al cuello. Evidentemente, tendrás que posponer tu muerte. ¡Si eso no es tener mala suerte! (O buena, según como se mire).

 

Esa escabrosa coincidencia es sólo el inicio de una serie de inesperadas, absurdas y divertidísimas páginas dedicadas a la autoeliminación, titulada Delicioso suicidio en grupo.

 

 

 

 

La novela del finlandés Arto Paasilinna no es un estudio oscuro y profundo sobre los impulsos suicidas. Pero no se crea que lo suyo es una burla: como suele lograrlo el humor (en este caso, un humor negro), la risa, aún en las situaciones más extravagantes, da paso a la reflexión. Así, mientras una banda de locos se embarca felicísima en un paseo final, un viaje a través de Europa que ha de conducirlos al exterminio, el lector sigue al autobús suicida mientras piensa sobre la vida, la muerte, el sentido de comunión y el absurdo de muchas de nuestras razones.

 

No puede haber burla en esa verdad.

 

 

Hace poco vi la película japonesa del 2002, Suicide Club (o Suicide Circle). Si piensan que de esto no puede escribirse con humor, las imágenes dirigidas por Sion Sono le pierden toda reverencia a una decisión que se tiene como definitiva, solemne y solitaria. Sobre todo en lo que se refiere a ese último aspecto. Vaya sólo un spoiler (y sólo porque es el primero, y quizás el que más se queda con el espectador, de los suicidios de la película): en la estación de metro, 54 muchachitas de 18 escuelas distintas, hacen fila delante de la línea de protección. Se tiran a las vías del tren de la mano y cantando, como si estuvieran saltando en el parque con sus falditas uniformadas. El resultado es una de cráneos aplastados, carnes voladoras y baño de sangre, que no se imaginan. ¿Mucho spoiler? Bueno, estamos hablando de excesos.

 

 

 

 

 

Esta fantasía de horror -que encantará a quienes gusten del género y tengan el estómago en su sitio- luego va a involucrar detectives, hackers y un grupo musical juvenil (¿ya ven que los Jonas Brothers pueden resultar peligrosos?). Es una alucinada gore, claro. Aunque hace poco estuvo a punto de tener un asidero (estúpido) en la realidad. Lo que no se puede negar es que el control sobre la muerte es la última muestra de poder.

 

¿Y qué pasa cuando parece que es la única?

 

 

No han sido pocos los escritores que quisieron también poner el punto final de su propia historia. Son conocidos los casos de Hemingway, afanoso de la caza que se apuntó la cabeza con una escopeta de dos cañones y apretó, por última vez, el gatillo; de Virginia Woolf y Silvia Plath, ambas por miedo a la locura. Hace poco, en el 2005, Hunter S. Thomson (reconocido como padre del “periodismo gonzo”) se mató de un balazo, y tres años después, David Foster Wallace logró otro tanto colgándose, a los 46 años de edad.  

 

Durante años, una madre recorría editoriales y universidades con el manuscrito de su hijo bajo el brazo. Incansable, insistente, consiguió que un profesor invitado de la Universidad de Loyola, Nueva Orléans, lo leyera. El resultado fue la publicación, en 1980, de un libro considerado un hito en la narrativa anglosajona. Un libro divertidísimo hasta la carcajada, mordaz, una caricatura grotesca de esa ciudad del jazz que casi desapareció con el huracán Katrina. Un libro que, entre sus muchos logros, cuenta el haber presentado a uno de los personajes más entrañables y odiosos de la literatura contemporánea: el gordinflón, sucio y descarado Ignatius J. Reilly. El libro se convirtió en un fenómeno y le mereció a su autor un Pulitzer en 1981.

 

 

Ignatius J. Reilly, gran personaje de Kennedy Toole.

Ignatius J. Reilly, gran personaje de Kennedy Toole.

 

 

Pero él no se enteró. John Kennedy Toole había muerto mucho antes, el 26 de marzo de 1969. Tras algunos rechazos y lo que consideró el fracaso de su empresa literaria, puso el extremo de una manguera en el tubo de escape, y el otro colándose por la ventana del auto en el que se encerró. Tenía entonces 32 años y, evidentemente, poca paciencia.

 

¿El título de su obra? La conjura de los necios.  

 

 

No es esta una apología. Es, en todo caso, una pregunta: ¿tenemos derecho a decidir sobre nuestra muerte, así como podemos determinar el curso de nuestra vida? Muchos dirán que no, sobre todo poniendo por delante los mandatos de la religión o de las leyes de la sociedad. ¿Pero es que el sufrimiento del individuo puede ser normado? ¿Tiene alguien más derecho que uno mismo a decidir cortar por lo sano?

 

Tuve un amigo cuyo cuerpo le dolía tanto que intentó deshacerse de él. No lo logró. Pero antes de que pudiese tratar de nuevo, un cáncer fulminante y liberador se lo llevó, a él y a su sufrimiento. Cabe agradecerlo por él; para los que nos quedamos, el desenlace fue una mierda, sin duda.

 

Pero nosotros tenemos una vida (corta, larga) para sobrellevarlo. Él ya está tranquilo.  

 

Diciembre 23, 2009

Pornointelectual

De la pel�cula recientemente estrenada en Lima, "Diario de una ninfómana".

De la película recientemente estrenada en Lima, "Diario de una ninfómana".

 

 
 

Porno en su ley. Lula da Silva, carismático Presidente de Brasil, ha tomado una reciente decisión que promete sumarle puntos a su popularidad mais grande do mundo (83% de aprobación, según últimos sondeos): ha decidido que todos los trabajadores que ganen menos de 1.500 reales (unos 3200 soles) recibirán un vale de 50 reales (72 soles) para que lo gasten en algo cultural. Es decir, en ir al cine, al teatro, en comprar un libro, en ir a un concierto… La discusión la inició el senador Augusto Botelho, del partido del presidente (el PT), al apuntar entre sus compañeros senadores una gran falta y, por tanto, necesaria enmienda: la pornografía. Que a todas luces es cultura, terquea Botelho. Y como hasta el Ministerio de Cultura del país ha debido aceptar que en tanto la definición de cultura es vasta, no puede determinar cuáles publicaciones son culturales y cuáles no, los esforzados trabajadores brasileros, que bien merecen su descanso, habrán de esperar a que Lula ratifique que pueden usar su vale cultural en comprar la imagen de alguna cola escultural. (Que lean los titulares de la portada, al menos.)

 

 

Playboy Brasil. Si Lula aprueba, se podrán comprar con vales de cultura.

Playboy Brasil. Si Lula aprueba, se podrán comprar con vales de cultura.

 

 

 
 

Pornoartístico. La cinta que se llevó el Premio del Jurado en el último Sundance, Humpday, de Lynn Shelton, trata sobre dos amigos que en una noche de reencuentro y borrachera deciden presentarse a un festival de cine porno amateur y artístico, encima. Y como los realizadores, en todo el sentido de la palabra. Porque la propuesta es ”filmar a dos machotes heteros manteniendo sexo homosexual… por amor al arte”. La directora explica que ni ella misma, ni los actores, sabían si terminarían teniendo sexo. Por eso había que encerrarlos en la habitación del hotel, y esperar cámaras en mano. La comedia (porque es comedia) aún no la he visto, así que nada puedo adelantar. Lo que sí puedo decir es que la Sheldon deja claro que no se pueda intelectualizar el sexo. ”No puedes ponerte delante de otra persona y hala, a ello”. ¿O puedes?

 

Ceremonia solitaria. Cito un fragmento inicial de La ceremonia del porno de Andrés Barba y Javier Montes (Premio Herralde de Ensayo, 2007): Se suele pensar en el porno como género perezoso y grado cero de la representación, como el más rudimentario de los géneros de ficción al que pueda optar el más rudimentario de los consumidores. Y sin embargo el porno es muy exigente con su usuario. Quizá el más exigente de todos los géneros que le tientan y a los que puede aproximarse. Si ver porno es fácil, verse viendo porno es mucho más complicado. Siempre es otro quien consume porno porque hasta uno mismo, al consumirlo, es otro. Es una de las muchas dificultades del hablar de porno: la de reconocerse sujeto susceptible a lo porno; más aún, sujeto que busca activamente lo porno; y todavía más, sujeto que se reconoce a sí mismo mientras ve porno. Sólo si se es capaz de realizar ese triple esfuerzo puede resultar interesante tratar el asunto. Los participantes en la experiencia pornográfica no establecen entre sí un contrato de intercambio, sino un pacto de alianza. La pornografía es una ceremonia. Y una ceremonia privada.

 

Cito breve fragmento de una entrevista a Nacho Vidal, reconocido y nada breve (son 25 centímetros que lo han hecho tan famoso) actor porno español: No me gusta fingir. No me interesa contar historias y hacer posturitas. Prefiero grabar las escenas de sexo en directo, sin cortes, manejando la cámara yo mismo. Me vuelvo loco con los imprevistos. Me dan morbo. El porno químicamente puro es eso: un tío, una tía y una cámara en una habitación de hotel. No, mejor: ¡Un tío con una cámara y dos o tres tías!

 

Final de las citas.

 

 

Segundo libro de la ex dama de compañ�a Vanessa de Oliveira, que hace poco estuvo en Lima.

Segundo libro de la ex dama de compañía Vanessa de Oliveira, que hace poco estuvo en Lima.

 

 

 

 

Palabra calata. Bastante revuelo mediático obtuvo el debut literario de Vanessa de Oliveira, “dama de compañía” brasilera que ha puesto por segunda vez (la primera fue con 100 secretos de una dama de compañía) a disposición su conocimiento de la causa con el título ¿Él te engañó? ¡Es su problema! Claro que antes que literario, el interés debe ser comercial para la editorial. En este caso, Calato Editores es un proyecto nuevo, una línea de libros de materia erótica o sexual “que está abriendo puertas en el mercado editorial peruano”, a decir de su director Álvaro Lasso. Y para el público, el interés es utilitario, en todo caso. Después de todo, si de Oliveira se ha cargado a más de 5 mil sexos (entre masculino y femenino) a algunas conclusiones empíricas ha tenido que llegar. Del mencionado último libro:

 

Una mujer engañada piensa desequilibradamente. Una mujer engañada ayudada por una amiga piensa más desequilibradamente todavía. Una mujer engañada con muchas amigas a su disposición se dirige directo al manicomio. Es un espectáculo único en la naturaleza: se forma un caudal de ideas y variantes tan abundante que los hombres quedarían boquiabiertos si pudieran ver la historia de su traición desde el ángulo femenino. No creerían lo que la mente de una mujer desesperada puede inventar, cuando en realidad hasta ellos mismos conocen la respuesta, única, simple y exacta, que hay para esta cuestión.

 

Mujer, date cuenta: ÉL TE ENGAÑÓ PORQUE ES UN IMBÉCIL. Punto.

 

No debes pensar en nada más. ES UN IMBÉCIL. Solo a esa conclusión debes llegar y solo en ella debes apoyarte.

 

Yo no sé si estoy tan de acuerdo, pero esa es otra historia (seguro por eso ando tan mal). Además, no tengo libro.

 

 

 

El porno también puede ser aburrido. Hace poco pasaron en Lima la película española de prometedor título: Diario de una ninfómana (basada en el bestseller de Valerie Tasso). Harta calatería frontal y trasera, hartos revolcones, harto puterío, y para la mitad de la pela yo estaba harta, harta. Ni siquiera las escenas explícitas de sexo despertaron la mínima erección emocional. El ensayo de porno con rollo resultó un aburrimiento total, porque, para empezar, el argumento es una tontería: chica de bombachas ligeras se dice muy liberal pero es una culposa; su abuela (¿qué hacía ahí Geraldine Chaplin?) la anima a llevar un diario; ella escribe todas sus aventuras sexuales, y como son más desventuras que otra cosa –y además el mercado laboral está jodido- decide volverse prostituta. Por ahí va la cuestión. Pero ni el tema del diario genera intimidad, todo es tan evidente, que da cólera que le hayan hecho perder el tiempo a una, que esperaba encontrarse con alguna ninfo que valiera la pena.    

 

 

 

 

Antes que eso, es preferible una simple y sencilla porno. Sin mayores pretensiones. Al mejor estilo de Alguien Penetró En El Nido Del Cuco, Cabalgando A Miss Daisy o La Banana Mecánica.

 

Es complicado superar a los clásicos.

 

 

 

Diciembre 14, 2009

Cultura al toque

Categoría: música, publicaciones, reflexión — Tags: , , , , , mutatismutandis - 3:04 pm

 

 

 

- ¡Democratización!

 

Sentado en medio del público, el colombiano –según su acento- debía gritar, porque ya le habían quitado el micrófono por acaparador y liero.

 

Fue hace unas semanas, en un congreso que prometía analizar el rol social del editor. Esa segunda fecha hablaba el italiano Roberto Calasso, escritor y director literario de la editorial Adelphi. Más allá de las anécdotas y del repaso histórico que, de hecho, estuvo interesante, la audiencia esperaba que el tema de la digitalización de libros se discutiese a profundidad. Es decir, ¿cómo hablar del “rol social del editor” sin hablar de Internet? Pero lo cierto es que los panelistas, todos ellos forjados en una vieja y notable escuela, hablaron poco y con algo de desdén –o al menos suspicacia- sobre el tema.

 

Así que el colombiano pidió la palabra y eso mismo fue lo que le increpó a la mesa presidida aquella noche por Calasso. Después de un considerable intercambio de ideas que no llegaba a nada, le quitaron el micrófono.

 

- ¡Democratización!- aún gritó el colocho, desde su asiento.

- ¡Imbecilidad!- le respondió el italiano, colorado.

 

¿Quién podría no estar de acuerdo con que la cultura y la educación lleguen a más personas, a personas que ahora mismo no tienen acceso a estas? El problema cuando se utiliza en cualquier discusión una palabra peligrosa como “democratización” es que se presta a torcer el debate. Y digo peligrosa porque creo que está mal interpretada la mayoría de veces.

 

En el caso que comento, la intención del colombiano en principio es buena. Y estoy de acuerdo en el reclamo que le hizo al temperamental Calasso, porque la gratuidad y el alcance de Internet es un tema que hay que discutir. Pero a la respuesta del italiano tampoco le falta razón.

 

 

El ebook y la supuesta "muerte del libro".

El ebook y la supuesta "muerte del libro".

 

A ver: desde hace 4 años, Google Books digitaliza y publica online fragmentos de libros, algunos incluso protegidos por copyright. El 2008, Google llegó a un acuerdo con el Gremio de Autores y la Asociación de Editores de EE.UU, para que millones de libros con derechos de autor pasen a formar parte de su catálogo online. Las fuertes críticas (pitearon, por ejemplo, el Departamento de Justicia de EE.UU, Francia, Alemania, el Open Book Alliance conformado por Microsoft, Amazon e Internet Archive, etc) retrasaron la entrada en vigor del acuerdo, y este año Google tuvo que presentar una enmienda a su proyecto inicial: el principal cambio es que sólo se va a limitar a digitalizar libros editados en el mundo anglosajón. Con esto ha obtenido el visto bueno provisional, puesto que el fallo definitivo se dará a conocer en febrero del próximo año.

 

 

Jorge Herralde, el fundador de la editorial Anagrama, estuvo sentado al lado de Calasso durante el mencionado congreso. Varios días después pude conversar con él, y me explicó el sentido de la respuesta del escritor italiano: suena lindo que todos los lectores puedan tener mayor y más rápido acceso a diversos contenidos, “pero si todo fuera gratis, ¿quién pagaría a los artistas? Se acabaría la materia prima. Es decir que no sería una democratización real, sino una democratización de la nada”. Herralde dijo entender que hay países, como Perú, donde la cultura se asocia más con elitismo y donde mucha gente no puede acceder económicamente al libro como objeto, “pero hay otras salidas. La única que no puede ser es que al creador no se le pague debidamente por lo que está haciendo”.

 

Pero la industria editorial no es la única que se siente amenazada con Internet. Hace poco en España un considerable grupo de intérpretes, compositores y productores musicales se organizaron para advertir que, si la cosa seguía así con piratería de la web, descargas online y demás, pues que en cinco años se acababa todo. Se terminaba la música. Cerraban el pico.

 

 

 

 

Y ahora la comunidad internauta anda furiosa desde que, a manera de apoyo, el Gobierno decidió crear una Comisión de Propiedad Intelectual que permitirá bloquear las páginas web que alojen o faciliten sin permiso enlaces de archivos sujetos a derechos como canciones, videojuegos y películas (¡oh, no! No mis peliculitas…).

 

No se puede negar que todo conduce por la vía digital. A España, para seguir con el ejemplo, se le critica mucho que se esté atrasando en una conversión que parece natural. Aunque entiendo completamente la suspicacia de artistas y creadores: la Internet es difícil de dominar. Por eso es tan importante establecer marcos legales para contenerla y regularla. En el caso de Google Books, de hecho las editoriales (más que los autores, creo yo, porque a Google igual va a tener que pagar por los libros que digitalice) saldrían perjudicadas. Pero su principal peligro es el monopolio que se puede generar con contenidos tan importantes como son bibliotecas enteras.

 

 

Pero entre tanto, me pregunto si los usuarios que disfrutan teniendo sus contenidos favoritos bien a la mano, bien rápido y más barato, son conscientes que hay una repercusión en las industrias que tanto placer les dan.

 

Pucha, viendo lo que hay en todas las ventanitas abiertas aquí en mi computadora, yo creo que no. 

 

 

 

 

Diciembre 9, 2009

Palabra de freak

Abre su blanquísima Sonrisa Indecente,

aparece destruyéndola

la seduce

la corta en trozos

es Sierra Eléctrica

(desintegración molecular).

Osmio

Magnesio

Fósforo

Aluminio

y no hay nada que se pueda hacer,

porque como dice su madre:

hijita lo que no nace no crece.

 

 

Cuando llegó de Estados Unidos, su aspecto andrógino, su corte cortísimo de pelo, su piel tatuada era brutalmente distinta para la Lima de los ochentas. Es más, alguna vez Morella Petrozzi contó que la confundían con un chico. Ahora ya nadie le dice eso. “Porque ya no es novedad entre las chicas cortarse el pelo chiquitito, hacerse tatuajes y usar zapatillas Converse. La gente ya se acostumbró a ver eso. Ahora me dicen señora nomás. Han pasado los años, pues”.

 

Han pasado los años. Ahora la bailarina feminista y furibunda hasta aparece como jueza en un programa de Gisella Valcárcel. Impensable hace un tiempo. Hace trece años, por ejemplo, cuando apareció 56 días en la vida de un frik (Santo Oficio, 1996): un puñado de líneas rabiosas y llenas de verdad. De una verdad, al menos. De la suya. “Fueron vómitos, orgasmos, ganas de orinar, de bañarme en un río; necesidades físicas en papel”, explica Morella sobre el libro.    

 

 

Portada de "Militia Amoris". Se encuentra en Dédalo, Crisol, Ksa Tomada, Época, Ibero y El Virrey.

 

 

 

 

 

Ahora ha publicado uno de poesía titulado Militia Amoris. Dice ella que a través de sus poemas va por una carretera a mil por hora, “directamente al corazón del ser amado”. ”Pero por momentos también es un túnel, ya que estoy “arrastrándome” como soldado militante que rampa sobre carroña, fango, pantanos y selva virgen, sin que pueda ser divisado por el enemigo o picado por una serpiente venenosa”. La serpiente venenosa, explica Morella, es la sociedad. Y a su voz poética no le importa arrastrarse, rogar, morder el suelo para que la persona amada la mire.

 

Insiste en que ella la desee como ella  la desea.

Se inunda

la Lengua ensagrentada por morderse los labios

como Zorra Azul

Se  taladrada en su consciente.

Se revuelca en ella como en su cama

Intoxicado Interfaz.

 

Eso en el papel, porque a Morella, en la vida, dice que poco le importa los ojos de los demás. De alguna forma, sigue sintiéndose una criatura extraña. Quizás por eso el poemario ha coincidido con la publicación de la tercera edición de sus 56 días… “Tal vez soy un freak maduro y menos explosivo, pero siempre haré lo que me venga en gana, y siempre me zurraré en lo que los otros opinen o digan de mí”. Y siempre habrá algo que opinar sobre ella.

  

 

Breve debate mediático a propósito de las curvas bailarinas de Sandra Muente.

Breve debate mediático a propósito de las curvas bailarinas de Sandra Muente.

 

 

 

 

 

Por ejemplo, hace poco resaltó ante cámaras que una de las concursantes estaba, lo que se dice, pasadita de postres. Esto resulta incoherente para quienes conocen la abierta y continua protesta de Morella contra las injusticias de género, marcadas muchas veces sobre el cuerpo de la mujer. Pero ella se defiende: “Mis comentarios sobre Sandra Muente no son incoherentes ya que tienen como fundamento a la danza y lo que se necesita para ejecutarla lo mejor posible. Para hablar de danza, es necesario hablar del cuerpo, que es el instrumento de expresión. El que canta debe de tener una voz afinada, el que danza debe de tener un cuerpo afinado también. Lo que iría en contra del “tema de la mujer” y su salud, sería que yo recomiende o aconseje que las bailarinas, concursantes, o estudiantes de danza, sean bulímicas o anoréxicas. Eso es algo que personalmente repudio”.

 

- ¿Te gusta intimidar?

-  Es que esa no es mi intención. Yo actúo como soy. Muchos critican, y ellos son los feos. Ellos son los que me dan miedo a mí. ¿Sabes qué me asusta mucho? La gente de Asia.

 

 

Y hablando de freaks, el retrato de Tod Browning en su película de 1932 es un pase de vueltas imperdible:

 

 

Noviembre 24, 2009

La mano que mece

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El Pa�s

Fuente: El País

 

Raymond Carver, un mito. Diez años después que el icónico creador del “realismo sucio” muriera de cáncer al pulmón (un hombre pegado a un cigarrillo, así se describía), DT Max publicó en 1998, en el New York Times, el resultado de sus indagaciones en los manuscritos del escritor norteamericano.

 

Carver: ni una palabra de más, maldad inesperada, finales rápidos y repentinos como puñetazos. Inspirador de American Psycho. Autor de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? y ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Alcohólico recuperado. Publicó ambos libros con el editor Gordon Lish (apodado “Capitán Ficción”), del sello Knopf. El periodista Max se vio frente a los manuscritos originales, sobre los cuales Lish tachaba párrafos enteros, rehacía otros, y encontraba el término de muchos cuentos. Ese punto final  tan importante, lo puso muchas veces Lish. Las palabras que Lish eliminó, son la marca de una forma de narrar que revolucionó la literatura de los 80.

 

DT Max incluyó en su artículo los halagos epistolares de Carver frente a los primeros recortes; luego las súplicas para que Lish no imprimiera el segundo libro de cuentos cambiados. Carver temía ser descubierto, pues mucha gente había leído los relatos tal como él los escribió. El editor desoyó sus pedidos y Carver terminó de erigirse en un escritor de culto. Años después, casi no dejó que Lish tocara Catedral. Rompieron palitos. Lish siempre le recriminó lo que él llamaba ingratitud.

 

Lish podrá haber sido una mierda, seguramente. Pero Carver, muy al estilo de los personajes de sus historias, se quedó callado. Al menos, de las historias que Lish editó.

 

Raymond Carver

Raymond Carver

 

Quintana, políticamente incorrecta. Un “negro literario” es, básicamente, alguien a quien se le paga para que haga la chamba y deje que otro estampe su nombre y foto en la solapa del libro. Es el también llamado “escritor fantasma”. Maquillado a veces como colaborador, corrector, asistente de investigación. En el caso de la periodista española Ana Rosa Quintana, dicho ejercicio políticamente incorrecto era cosa de familia política, además, porque el fantasma negro que le “ayudó” a redactar, en el 2000, Sabor a hiel resultó ser su ex cuñado, David Rojo.

 

Ya había presentado el libro sobre la violencia de género, que fue un éxito inmediato de ventas, cuando aparecieron las acusaciones de plagio: entre sus páginas se habían colado párrafos enteros de escritos de la norteamericana Danielle Steel y de la mexicana Ángeles Mastreta. Planeta, editorial que había acogido su proyecto, canceló la segunda edición que ya se venía.

 

 

Quintana tuvo que explicar, en un comunicado de prensa, que el libro estaba “basado” en una idea original suya, pero que al ser su primera novela, tuvo que recurrir a alguien para que  ayudara a desarrollarla y culminarla. Y fue ese alguien, su ex cuñado, el que seguramente pensó que si la “autora” y la editorial no se daban cuenta, nadie repararía en la ayudita extra con la que contó, y que a él sí le salió gratis. Pero todo queda en familia aquí porque, finalmente, la Quintana se declaró “víctima” de lo sucedido. Pobrecita.

 

 

 

Ana Rosa Quintana

Ana Rosa Quintana

 

Bryce, plagio casual. Los primeros días de este mes de noviembre, Indecopi ratificó, a través de la Sala de Propiedad Intelectual, lo que ya la Comisión de Derecho de Autor había determinado a comienzos de año: el peruano Alfredo Bryce, “el entrañable”, el creador de Julius y de Manongo Sterne, uno de los escritores más internacionales que tenemos, plagió 16 artículos periodísticos de 15 autores, que luego publicó como suyos en otros medios masivos. Se recordará que en un principio Bryce le echó la culpa a su secretaria, luego a un complot de la prensa peruana, y finalmente a un complot del fujimontesinismo. No se sabe si organizará chanchita para pagar la multa de 71 mil soles.

 

Siempre he defendido la distancia que debe establecerse entre el autor y su obra: si el autor es buena o mala persona, si defiende tal o cual ideal, a mí como lector, ¿qué más me da? No lo quiero conocer, el gusto es suyo. A mí sólo me interesan sus palabras. Sólo en ellas quiero creer.

 

¿Pero qué pasa si el escritor mismo no cree en ellas? 

 

Noviembre 20, 2009

Chúpate esa

Categoría: cine — Tags: , , , , , mutatismutandis - 4:42 pm

 

"Let the right one in", 2008.

"Let the right one in", 2008.

 

No seré yo quien hable mal de los vampiros salidos de los libros de Stephanie Meyer para estrenar con tonazo pantallas de todo el mundo. No seré, pues yo misma estoy esperando que baje la colita en la boletería para encontrarme con Eclipse, segunda y recién estrenada película en la saga de los Cullen. Fui a ver Crepúsculo, la anterior, con curiosidad y también escepticismo. En cambio, acabé suspirando ante la historia de amor imposible entre Bella y Edward. Más aún, a pesar de que son algunos años los que me separan del protagonista e ídolo adolescente, acabé muerta en vida por él. No podía ser de otro modo. Si los vampiros son como Robert Pattinson, pues que me chupen todita (la sangre).

 

Pero no es a esos guapos colmilludos a quienes quiero referirme ahora. Ni a esa calidad de sangre.

 

 

Se sabe que un vampiro no puede ingresar a una casa sin ser invitado. Se sabe también que  suelen conseguir tal invitación. En Let the right one in (o Déjame entrar, 2008), Eli entra varias veces a la casa, al cuarto, a la cama de Oskar. Ambos tienen 12 años, aproximadamente: Oskar tiene 12 años 8 meses y 9 días, para ser exactos. Eli tendrá eternamente 12, para ser exactos. Ella, claro, no es una chica. Oskar la invita a pasar igual.

 

 

 

 

 

 

Pero esta película sueca (dirigida por Tomas Alfredson y basada en la novela de John Ajvide Lindqvist, también autor del guión cinematográfico) no es de vampiros, aunque una de sus protagonistas lo sea. Es una historia de amor enmarcada en una blanca y fría Estocolmo, en un bloque de edificios suburbano donde los niños se hacen adultos solos. Es una película sobre vicios y abismos adultos; sobre un chico abusado y expuesto a distintas formas de violencia, para quien la sangre es, a la vez, un tipo de liberación. No eres tan distinto a mí, le dice Eli a Oskar, después de haberse comido a alguien. Tiene razón.  

 

 

Es una historia de amor, les digo. Una historia de amor triste y púber.

 

 

 

 

Debe ser terrible tener 12 años por siempre. Es la edad más sola de la vida. No necesitas ser vampiro para sentirte un bicho ajeno a esa edad. No necesitas alimentarte de sangre para ansiar herir tú también. No necesitas ser un monstruo para sentir que es necesario escapar. Que quedarse es morir.

 

 

Frente a estos dos niños, el bello Robert Pattinson empalidece aún más.       

Noviembre 15, 2009

Lima, me matas

Categoría: fotografía, reflexión — Tags: , , mutatismutandis - 3:51 pm

 

Obra de Gihan Tubeh.

Obra de Gihan Tubeh.

 

 
Hay un poema que me gusta mucho, y que es de ese griego borracho y granputa que era Kavafis. Más que gustarme, me parece sabio. Con la sabiduría que un griego borracho y granputa puede ofrecer:
 
 
 

La Ciudad

 

Dices «Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo mis ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí».
No hallarás otra tierra ni otra mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad siempre es la misma. Otra no busques
           -no hay-,
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

  

Esta ciudad me aplasta. Hasta hace poco, sentía que Lima me estaba hundiendo en sus entrañas. Que me tenía inmóvil, atrapada. Vivía en una rutina a la que me había hecho y que, a la vez, me cansaba. La ciudad era, pues, culpable de que me sintiera cómoda y también incómoda. La miraba con rabia desde el micro que todos los días tomaba, de ida y de vuelta. Entonces decidí que tenía que partir. ¡Esta ciudad no es para mí!

 

¿Ah no? ¿Y por qué? La verdad, entre que tomé la decisión de irme y hacer las maletas me demoré casi dos años. Dos años de inminente despedida, de quejas contra la ciudad. Injustas además, porque ¿qué me sujetaba? He tratado de respondérmelo. ¿Miedo, flojera? Lima poco tiene que ver con eso. Pero tenía que largarme para darme cuenta que no necesitas hacer hooooras de cola en el consulado, ni esperar impaciente que salga una visa para moverte, si eso es lo que realmente te hace falta. De cualquier modo, el cambio ha sido bueno. A la distancia aparecen más claros las virtudes y defectos de tu casa anterior. Y también las tuyas.

 

Portada del libro "Lima me mata".

Portada del libro "Lima me mata".

 

 

 

Necesitas perspectiva. En el marco del Festival Internacional de Fotografía MIRAFOTO 2009, el Centro Cultural Británico inauguró hace unos días la exposición fotográfica colectiva Lima me mata, que viene, además, con un libro de trabajos seleccionados. Participan, cámara en mano, una serie de artistas de distintos soportes entre los que se cuentan a Camila Rodrigo, Eduardo Hirose, Gihan Tubeh, Humberto Campodónico, Max Cabello, Renzo Giraldo, Musuk Nolte, Fernando “Huanchaco” Gutiérrez y Christian Bendayán. Y siguen nombres.

 

Porque cada ciudad es, en realidad, una experiencia personal. Un cúmulo de recuerdos y vivencias, más que de calles. Aquí una muestra, que la expo completa estará hasta el 20 de diciembre:

 

 

Huanchaco.

 

 

Renzo Giraldo

 

 

Rodrigo.

Camila Rodrigo.

 

Musuk Nolte

Musuk Nolte

 

Finalmente, lo que te gusta y no te gusta de tu ciudad puede ser también lo que te gusta y no te gusta de ti mismo. Y, si Kavafis tenía razón, para escapar de eso no hay pasaje que sirva. 

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